Grisel Pérez Ponce fue calificada en 2002 como “la Cenicienta” por los medios porteños. Esta mendocina saltó de un barrio humilde local a los lugares más top luego de ganar el reality SuperM de canal 13 en 2002 y convertirse en supermodelo de Ricardo Piñeiro. Luego de haber mostrado varias facetas de su personalidad, pronto alcanzará otra meta de su vida que la posicionará en un nuevo rol. A los 34 años está próxima a recibirse como técnica en Preparación Física y no sólo eso, sino que lo ha hecho con honores: logró ser abanderada de su promoción y ayer recibió la bandera. En diálogo con Los Andes reconoció que ha sido todo un desafío y al mismo tiempo un sueño cumplido, algo que creyó difícil en un momento porque se creía “demasiado grande”. Luego de alcanzar pasarelas y páginas de revistas, la chica se coronó como reina de la Vendimia de Godoy Cruz en 2007, otro de sus anhelos.

Además es mamá de Mauro, de 9 años y de Luz, de 4. “La carrera siempre fue un pendiente, cuando salí del secundario iba a estudiar el profesorado de Educación Física pero surgió lo de Buenos Aires, después lo de Vendimia y luego fui mamá por lo que fui postergándolo y creí que ya no iba a hacerlo”, contó. Estuvo 4 años viviendo en México y hace 4 que se reinstaló en la provincia. “El regreso a Mendoza vino de la mano de retomar cosas”, aseguró. [caption id="attachment_2895" align="alignright" width="300"] foto: Marcelo Rolland / Los Andes[/caption] “Consideré que quizás era un poco grande para la carrera de Educación Física porque ya desde el ingreso tienen pruebas intensas, además el cursado era por la mañana y se me complicaba con los chicos”, relató. Por eso se inclinó por esta opción como preparadora física en el Instituto de Educación Física 9-016 “Dr. Jorge E. Coll” y destacó que lo logró gracias al apoyo de su familia y en particular de su esposo que se han hecho  cargo de los niños. “Hoy entiendo que la edad no es un impedimento, aunque a los 34 es un desafío. De hecho estoy jugando vóley, lo que tampoco creí que iba a poder hacer”, confesó Grisel. Hizo referencia al hecho que produjo un cambio radical en su vida: “El superM me abrió las puertas a otro mundo, me dio la posibilidad de conocer otras cosas, crecí en un barrio bastante humilde y con limitaciones de acceso; si no hubiese tenido la posibilidad de viajar a Buenos Aires no sé dónde estaría”. Recordó otro momento emocionante: cuando supo que sería abanderada lo cual sucedió casi por casualidad. “Estaba haciendo consultas por una sesión de entrenamiento y entró un profesor y comentó que yo era la abanderada, sentí un poco de vergüenza, con otra compañera de mi edad nos hemos sentido un poco las madres del resto porque somos más grandes y hay otros chicos que también llevan  la carrera al día”, relató Grisel.
A fin de año terminará los tres años de cursado que le demandó la tecnicatura. A futuro piensa prepararse como entrenadora de vóley. El título la habilitará para trabajar en clubes y con equipos.
“Me gusta mucho lo relacionado con lo social , el deporte y las comunidades,  veo que hay mucho para hacer”, consideró. Y dijo que está particularmente interesada en el impacto positivo de la práctica deportiva en el desarrollo por lo que incluso piensa en trabajar con adolescentes.   Fuente: Diario Los Andes]]>

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