Realmente en un contexto global donde la promoción de la actividad física y el deporte como herramientas preventivas de patologías crónicas no transmisibles, sumado a que también podemos describirla como una herramienta de inclusión social, nos han llevado a comprender que la Educación Física ya trascendió la finalidad de docente escolar para ser educadores y promotores de hábitos de vida saludable y un fuerte actor social en contextos vulnerables.
Esto, no lo sostengo yo, lo sostiene la Organización Mundial de la Salud basándose en la importancia y lo que representa para la humanidad el prevenir el desarrollo de patologías a tener que recuperar o evitar sus avances en las personas. Por lo tanto, analizar solo a la Educación Física y a sus egresados como docentes es un retroceso en los avances y en el trabajo que se viene realizando por medio de diferentes instituciones como el Cifaf, Crisef y Copef.
Desde el año 2007, cabe recordar, y en conjunto con la creación del Colegio de Profesionales de la Educación Física, quedó visibilizado que el ámbito educativo es uno entre tantos donde puede desarrollarse el especialista de la Educación Física (Educación, Salud, Civil, Social, Deportiva, Militar, Gestión Deportiva)
Por lo tanto no sobran profesionales, lo que falta es que la educación física sea reconocida, establecida y remunerada para las tareas que llevamos adelante. Necesitamos que el Estado siga el ejemplo de la Provincia de Salta y no solo reconozca nuestro accionar dentro del ámbito de la salud, sino también colabore en el reconocimiento por parte de las Obras Sociales. Necesitamos que el Estado acompañe al Colegio de Profesionales de la Educación Física en su tarea para regular el ejercicio profesional y evitar que personas que no se encuentren ajustadas a derecho estén frente a grupos de personas y ocupando lugares para los que no están preparados.
Por esto invito a la Dirección General de Escuelas a que se sume al trabajo para que la Educación Física no sea prioridad, sino que sea política de Estado y aportar a que nuestra sociedad mejore su calidad de vida, que tienda puentes y fomente la formación continua para que nuestros profesionales sean reconocidos donde corresponde y para que podamos transformarnos en un ejemplo a seguir por tener un sistema sanitario y social proactivo y no reactivo. Espero podamos ver el bosque y que el árbol de las reformas no nos prive de avanzar y desarrollarnos como sociedad.
Lic. Emanuel Fugazzotto Mat. Prof. N°518 Vicepresidente del Tribunal de Ética Copef Mza]]>

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