Un proyecto malargüino, realizado por alumnos de la Tecnicatura Superior en Conservación de la Naturaleza (TeCoNa) – IEF 9-016 “Jorge E. Coll”  ganó la máxima distinción a nivel nacional en la Feria de Ciencias, Arte, Tecnología y Deportes.

Alsodes Pehuenche, más conocida como la “ranita del Pehuenche”, es un anfibio autóctono de nuestras tierras, más precisamente de Malargüe y es una de las tantas especies de animales que están en vía de extinción

Esta problemática llevó a los alumnos de la tecnicatura Superior en Conservación de la Naturaleza que nuestro Instituto dicta en Malargüe a realizar un proyecto que los llevó a recibir la máxima distinción (trabajo destacado) en el nivel superior de la Feria Nacional de Ciencias, Arte, Tecnología y Deporte 2019.

Cuando hay conciencia ecológica y está viene de jóvenes, uno no puede dejar de emocionarse y más si está pone en relieve una tecnicatura de esta casa de estudios.

Los alumnos que llevaron adelante el proyecto denominado “conservación bajo cero” haciendo alusión a que la ranita sobrevive gran parte del año bajo la nieve, son: Vanesa Bentancourt, Fabio Diaz Godoy, Luis Garay Cortez, Facundo García, Nadia Gatica, Camila González, Melina Leguizamón, Lucas Lucero, Silvina Molina, Pablo Moreno, Laura Nudelman, Julián Rodríguez, Florencia San Juan, Sabrina Sánchez y Neiber Vivanco. Todos liderados por la profesora Gabriela Díaz quién tiene a su cargo el espacio curricular Biología de la Conservación y quién contó con la colaboración de los docentes Laura Nudelman, Amalia Ramires, Cristina Pampillon y Martin Palma.

“Este trabajo se enmarca dentro de la biología de la conservación, una disciplina que surge como respuesta a la crisis de biodiversidad”, cuenta Gabriela que denota en su voz la pasión que le puso al proyecto. Uno no puede dejar de darse cuenta que está exultante al contar.

“El objetivo de este proyecto es aportar a la conservación de Alsodes pehuenche, mediante la conservación in situ, estrategias de difusión y una propuesta de conservación ex situ. Para lograrlo se realizó revisión bibliográfica, relevamiento en terreno aportando datos relevantes de la población, su hábitat, amenazas y actores involucrados. Se reconocieron los diferentes estadios, principalmente larvas, se  caracterizó el hábitat con una pendiente suave y bajo caudal de los arroyos, y se cuantificaron residuos presentes, como así también pisoteo y bosteo de ganado“, se explaya ya ahondando en el trabajo realizado.

Más en detalle cuenta que “Se registró la ruta nacional 145, paso internacional El Pehuenche, donde habían sido encontrados algunos muertos, aunque no se hallaron nuevos luego de la realización de rampas. Se verificaron las acciones de salado de la ruta y se realizaron entrevistas a pobladores que conviven durante la veranada en el sitio de distribución de la especie. Ellos demostraron reconocer y diferenciar la especie de otros anfibios”. 

El proyecto fue más allá de la observación de la problemática y se amplía con acciones. Entre las que se destacan la difusión mediante cartelería y una página web.

Diaz cuenta también que se detalló el “diseño elaborado para la cría en cautiverio y la declaración de Monumento Natural Departamental de la especie. Todas las acciones de conservación deben ser abordadas de manera intersectorial y como estudiantes de la Tecnicatura Superior en Conservación de la Naturaleza, se realizó este aporte concreto a las mismas”, dice la docente que ya en el 2015 había recibido la “mención especial” (segunda en importancia) en la feria Nacional con un trabajo de educación ambiental, lo que demuestra el buen trabajo que se está realizando desde la tecnicatura en tiempos en el que el individualismo y la tecnología nos hacen olvidar de la importancia de resguardar la tierra.

Para tener en cuenta

La categorización internacional de la ranita es en “peligro crítico” según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Se trata de un anfibio microendémico que habita en un ecosistema de vegas a más de 2.400 m.s.n.m., con un radio de presencia de aproximadamente 9 kilómetros cuadrados en la zona limítrofe entre Argentina y Chile.

Es, junto a Piche, Cardenal amarillo, Siete cuchillos, Águila coronada, Gato andino, Lagartija de Nihuil y Bagre otuno una de las ocho especies que el Ejecutivo provincial quiere que se declaren Monumentos Naturales de Mendoza.

La ranita vive en arroyos poco caudalosos de aguas frías. Se esconde entre las rocas y la vegetación que crece al costado de los ríos. Soporta temperaturas extremadamente bajas.

 

 

Por: Maximiliano Salgado | IEF9-016

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