Por Maxi Salgado

De un momento a otro, la típica tranquilidad dominical en Mendoza se vio alterada. El Zonda, que sopló con toda su furia, contribuyó a que una serie de incendios comenzara a devorar el pedemonte.

Fue el momento de ver a muchos valientes mendocinos poniendo el cuerpo para evitar que el desastre ecológico y económico se agravara.

Dentro de la tristeza que nos trajo el desastre, la Tecnicatura en Conservación de la Naturaleza pudo observar que gran parte de los héroes anónimos del fin de semana son estudiantes, egresados y profesores de nuestra institución.

«Tanto estudiantes como egresados están trabajando en algún sistema de brigada forestal, ya sea de la provincia o de la nación. Algunos forman parte del Plan Nacional de Manejo del Fuego o del Plan Provincial de Manejo del Fuego, además de ser guardaparques provinciales e integrar algunas brigadas de bomberos voluntarios de los distintos departamentos. En este caso, quizás por casualidad, la mayoría de los que estuvieron en primera línea son técnicos en conservación de la naturaleza. Obviamente, también hay otras personas con otras profesiones, pero la mayoría de los que estuvimos son todos egresados de la Tecnicatura en Conservación con la vocación de servicio de trabajar en la naturaleza», nos cuenta el profesor Ariel Ghelardi.

Cuando las llamas rugen como dragones hambrientos, la esperanza resplandece a través de los guardianes de la naturaleza.

Es una alegría conocer la capacidad y el compromiso de nuestros egresados. «La verdad es que es la confirmación de que estamos haciendo las cosas bien, y eso nos da fuerzas para seguir trabajando», asegura Daniel Disparti, coordinador de la carrera.

Estos guardianes no son solo técnicos en conservación; son los poetas de los árboles, los pintores de los ríos, los músicos de la biodiversidad. En su vocación de servicio, se sumergen en el infierno de las llamas para salvar lo que es nuestro tesoro más preciado: la naturaleza.

By Maxi Salgado

From one moment to another, the typical Sunday peace and quiet in Mendoza was altered. The Zonda, which blew with all its fury, contributed to a series of fires that began to devour the foothills.

It was a time to see many brave Mendocineans putting their bodies on the line to prevent the ecological and economic disaster from worsening.

Within the sadness that the disaster brought us, the Tecnicatura en Conservación de la Naturaleza was able to observe that many of the unsung heroes of the weekend are students, graduates and professors of our institution.

«Both students and graduates are working in a forestry brigade system, either from the province or the nation. Some are part of the National Fire Management Plan or the Provincial Fire Management Plan, as well as being provincial park rangers and members of some volunteer fire brigades in the different departments. In this case, perhaps by chance, most of those who were in the front line are technicians in nature conservation. Obviously, there are also other people with other professions, but most of those who were there are all graduates of the Conservation Technician’s Degree with the vocation to work in nature», says Professor Ariel Ghelardi.

When the flames roar like hungry dragons, hope shines through the guardians of nature.

It is a joy to know the capacity and commitment of our graduates. «The truth is that it is confirmation that we are doing things right, and that gives us the strength to continue working,» says Daniel Disparti, coordinator of the course.

These guardians are not only conservation technicians; they are the poets of the trees, the painters of the rivers, the musicians of biodiversity. In their vocation of service, they plunge into the inferno of flames to save what is our most precious treasure: nature.

Traducción: Profesor Fernando Lucero

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